Circular por las carreteras francesas, ya sea por negocios en Lyon, turismo en la Costa Azul o tránsito profesional hacia Toulouse, expone a los ciudadanos y transportistas españoles a un sistema sancionador y penal extremadamente riguroso. Un positivo en un control de alcoholemia, un exceso de velocidad grave captado cerca de Niza o un accidente con lesionados en Marsella puede derivar en la inmovilización inmediata del vehículo, la retirada del permiso y, en los supuestos más graves, la detención del conductor.