Enfrentar la justicia penal francesa, ya sea como acusado o como víctima de un crimen violento o una agresión de alta gravedad, exige una respuesta legal que vaya más allá del mero tecnicismo. Es indispensable una defensa firme que, a la vez, incorpore una profunda sensibilidad humana. Esta necesidad se agudiza drásticamente para los clientes hispanohablantes, quienes se ven envueltos en procedimientos complejos por delitos como agresión, violencia doméstica o, incluso, tentativa de homicidio o tentativa de asesinato.